Hoces del Cabriel

Visitamos las Hoces del Cabriel entre Castilla La Mancha y la Comunidad Valenciana.

Paso de Contreras, Minglanilla, Requena (video de inicio)

Utiel y Requena

Reserva Natural Hoces del Cabriel 

Nuestro viaje de hoy empieza sólo a unos setenta kilómetros al oeste de Valencia.

El río Cabriel marca aquí la separación entre Castilla La Mancha y la Comunidad Valenciana. Estamos en el histórico Paso de Contreras. El embalse de Contreras se levantó en 1964. Son más de treinta kilómetros de cauce inundados, casi todos en la provincia de Cuenca. Por encima del agua pasa la autovía que une levante con el centro de la península. Éste es uno de los viaductos más largos y elevados de toda España, con varios kilómetros y tres túneles.

La ruta que pasa por aquí existe desde hace cientos de años. La Venta de Contreras, por ejemplo, funcionaba ya en el siglo XVI. En aquella época, el camino hacia Valencia tenía más de diez casas de posta. Aquí ha dormido gente de todo tipo. Ava Gardner, por ejemplo, se hospedó cuando estuvo en España, durante los años 50. Este edificio es reconocido hoy por su valor histórico artístico. Además, es el único por aquí que se conserva tan cerca del Cabriel.

Para llegar a Minglanilla tenemos que desplazarnos unos pocos kilómetros.

Al parecer hubo una muchacha llamada Minga a quien todos llamaban la Galanilla. Con estos dos elementos se bautizó al pueblo. El castillo es toda una sorpresa. Se trata de la primera fortaleza del mundo que se ha levantado durante el siglo XXI, y se dedica a actividades culturales. Los alrededores están llenos de almendros. En esta Comarca de la Manchuela, bastante árida, ése es uno de los pocos árboles que podrían desarrollarse. La almendra aparece en las ramas durante la primavera. Los primeros meses está cubierta por una cáscara verde de suave textura que la protege del entorno. Hay que esperar a septiembre para la recolección. España es el segundo exportador mundial de almendras, por detrás de Estados Unidos. Este fruto ha estado presente en la dieta Mediterránea desde hace miles de años. Sus propiedades digestivas y su sabor hacen que aparezca en todo tipo de recetas.

Entre almendros encontramos la ermita de Santa Bárbara. Hace años hubo también un cobertizo para caminantes, pero ya no está. Aun así, la tradición romera sigue muy extendida, y son muchos los pueblos con un santuario lejos del núcleo urbano. El más importante es el de la Virgen del Remedio. Pertenece a Utiel y fue construido en la Sierra de Negrete. Dicen que un hombre llamado Juan de Argés llegó hasta aquí desde Burgos con una imagen de la virgen. Corría el siglo XVI, y desde entonces se le rinde culto. Juan de Argés, aquel primer eremita, está enterrado en la cripta. En este edificio encontramos un remate muy característico: las tejas árabes. Normalmente se alternan tejas cóncavas con tejas convexas, formando lo que llamamos caballones y ríos. Aquí, sin embargo, vemos que sólo se han dispuesto en caballones, con lo que se ahorra la mitad. En Utiel casi todos los edificios tienen este tipo de tejados.

Sólo las iglesias son diferentes. Como vemos en el Convento de la Merced, las tejas ahora son de cerámica esmaltada: más decorativas y más impermeables. En Levante se fabrica una de las cerámicas más famosas del mundo. Durante el siglo XV, por ejemplo, incluso los papas de Roma mandaban traer piezas desde aquí. Por eso no sorprende encontrar lo mismo en Requena.

Las semejanzas entre Utiel y Requena van mucho más allá de los tejados. Hasta 1363 ambas poblaciones estaban unidas. En las dos existe una arraigada tradición vinícola. No es extraño que nos encontremos con monumentos como éstos, de homenaje a la vendimia. Existe incluso una denominación de origen para vinos: la Denominación de Origen Utiel-Requena.

Es habitual ver agricultores preparando la tierra. Hay que romper el suelo porque sólo así entrarán la humedad y los nutrientes. Normalmente los viñedos suelen plantarse en terrenos ondulados con suaves desniveles. El tronco, cuando la vid se cultiva baja, recibe el nombre de cepa. Las cepas presentan siempre una textura nudosa, y pueden superar cien años. La parte más importante, sin embargo, es la hoja. Aquí se produce la clorofila, esa sustancia vegetal que da vida a la planta. Es condición ineludible escoger un lugar muy soleado para plantar las vides. Gracias a la luz se produce el milagro de la uva. El fruto, al principio, aparece tímidamente alrededor del raspón. De aquí, después, saldrá el vino que más fama ha dado a Utiel… y a Requena.

En realidad, Requena ha tenido siempre cierta importancia. No hay más que ver el castillo, de donde dicen que salió el nombre del pueblo. En árabe, Rakkana significaba “la segura”.

Comenzamos por la Puerta del Ángel. La galería colgada más bien parece de Castilla, aunque estamos en la Comunidad Valenciana. Hay balconadas de todo tipo, y cualquiera oculta algún que otro detalle interesante. El centro del pueblo, llamado “Barrio de la Villa”, es Conjunto Histórico Artístico desde 1966. Aquí encontramos dos ejemplos del Gótico Florido Isabelino: las iglesias de El Salvador y Santa María. Este estilo se distingue por sus fachadas, siempre ricamente decoradas. El gótico Isabelino debe su nombre a Isabel la Católica, que lo impuso desde Castilla cuando en Valencia se desarrollaba el sobrio gótico mediterráneo.

Antes de marcharnos vamos al Molino de Esther. Éste es el único molino de agua que queda en pie, aunque hace años hubo casi sesenta. El molinero se llama Vicente y lleva trabajando desde que tenía siete años.

Justo debajo de donde le vemos está el rodezno. Esta rueda de madera emplea la fuerza del agua para girar las piedras. Arriba el grano cae, desde una tolva, hasta el ojo de la piedra. Siempre hay dos muelas: una arriba que se mueve –la corredera– y otra abajo que está fija –la solera–. La gangarra es una carraca que avisa cuando ya no queda grano, para evitar el desgaste innecesario de las piedras. Todo el molino funciona a través de un sistema de poleas. El agua, una vez hecho su trabajo, se marchará por una acequia de vuelta al río.

Nosotros también nos marchamos al lugar donde empezamos, en el Paso de Contreras. Aquí empieza la Reserva Natural de las Hoces del Cabriel.

Estamos exactamente en el límite entre Castilla la Mancha y la Comunidad Valenciana. Las hoces aquí son tan infranqueables que resulta lógico haberlas escogido para la separación.

Estos barrancos guardan historias curiosas. Durante mucho tiempo albergaron a contrabandistas clandestinos y guerrilleros románticos. Después de la Guerra Civil, algunos soldados continuaron combatiendo. Se les conocía como maquis, y el paisaje del Cabriel les servía de escondite. Hay escarpes que se levantan más de cien metros. Abajo el agua continúa su infatigable erosión, aunque ya no es como antes porque la presa de Contreras ha regularizado el caudal.

Una de las partes más llamativas de la Reserva se conoce como Los Cuchillos. Los estratos calcáreos que hay aquí no son horizontales, como suele ocurrir, sino verticales. Cuando el agua erosionó la piedra, el paisaje quedó lleno de rocas afiladas como éstas. Entre las piedras crecen pinos carrascos, un árbol típico de bosque mediterráneo. Esta especie se adapta muy bien a terrenos así: secos y muy abruptos.

Continuamos avanzando por la pista que se construyó para un ferrocarril. El proyecto se abandonó, pero todavía quedan recuerdos como este puente. A partir de ahora el cauce se ensancha y desaparecen las angosturas del cañón.
En esta zona abierta es posible el cultivo.

Sorprende encontrar, entre tanta piedra, una zona arcillosa donde se han originado cárcavas. Una vez más el agua ha dibujado formas caprichosas en la montaña. Aquí, donde ni siquiera las rocas permanecen inalterables, sólo hay una certeza: el río Cabriel, perseverante, continuará siempre su tenaz trabajo.


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Aquí os dejamos algunos enlaces de interés:

Wikipedia: Parque Natural de las Hoces del Cabriel

Web Oficial de Turismo de Castilla – La Mancha

Web Oficial de Turismo de la Comunidad Valenciana

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