Comarca de Babia

En estos tres vídeos os ofrecemos un recorrido por la Comarca de Babia. Comenzamos en el Valle de San Emiliano y Torrestío, para pasar a la localidad de San Emiliano y Villasecino, Cabrillanes, Lago de Babia, Piedrafita de Babia y por último Villablino.

Valle de San Emiliano y Torrestío (Video de inicio)
San Emiliano, Villasecino

Cabrillanes, Lago de Babia, Piedrafita de Babia y Villablino

Valle de San Emiliano y Torrestío

La comarca de Babia está en el diccionario de la lengua española. La expresión “estar en Babia” significa estar distraído y como ajeno a aquello de que se trata. El origen de este término parece proceder de la época en la que los antiguos reyes de León venían a estas tierras para cazar y descansar, desentendiéndose por completo de los asuntos de la Corte. Otra explicación relaciona la expresión con la nostalgia por los verdes paisajes de Babia que los pastores trashumantes sentían al llegar a Extremadura. Sea cual sea, la fama de esta región leonesa es bien merecida, como veremos en los próximos minutos.

La comarca de Babia se divide en dos valles. Nuestro recorrido empieza por el Valle de San Emiliano, justo en el límite entre León y Asturias. El paisaje de la zona es el típico de la Cordillera Cantábrica, con sus profundos y verdes valles, y sus encrespadas montañas, algunas de las cuales alcanzan una altitud de más de 2400 metros, como Peña Ubiña. Rodeados por estas impresionantes cumbres, nos detenemos en la primera parada de nuestra ruta: Torrestío.

Torrestío presenta muchas de las características que después veremos en otros pueblos de Babia. Las localidades de la región suelen estar compuestas por un grupo de grandes casas de piedra y tejados de pizarra, viviendas rústicas características de estos valles leoneses. Otro elemento común a muchas de estas localidades es la existencia de iglesias de aspecto sencillo, dotadas de una sola nave y con una gran espadaña como elemento ornamental más destacado. En numerosas ocasiones, estos campanarios han sido empleados por las cigüeñas para instalar sus enormes nidos. Así sucede, por ejemplo, en la bella localidad de Pinos. Sin embargo, la muestra más interesante de arquitectura tradicional que encontramos en Babia son los hórreos, de los que podremos ver varios hermosos ejemplos a lo largo de nuestra ruta.

La base económica de la región ha sido, desde hace siglos, la ganadería. Grandes rebaños de vacas y caballos campan a sus anchas en los extensos pastizales de Babia. De esta región han surgido animales tan ilustres como Babieca, el legendario caballo del no menos legendario Cid Campeador. No es de extrañar que estas nobles bestias parezcan un elemento completamente integrado en el paisaje, como podemos comprobar en las cercanías de la Ermita del Porcinero.

San Emiliano, Villasecino
Tras atravesar pequeños pueblos tan hermosos como Torrebarrio o Villargusán, humildes conjuntos de casas desperdigadas por la montaña, nos detenemos en San Emiliano. Esta localidad, capital del valle al que da nombre, ha sido declarada patrimonio histórico, una distinción que comprenderemos fácilmente al pasear por sus calles y contemplar sus típicas construcciones. Un apacible ambiente de calma y tranquilidad perfuma el aire en San Emiliano, cuyo recuerdo no nos abandonará mientras proseguimos nuestra ruta.

En Villasecino descubrimos otra cara de Babia. La Casa de los García Lorenzana nos traslada hasta la época en que varias familias de noble linaje habitaban la región. Construida en el siglo XVII, esta casona ha llegado hasta nuestros días en un excelente estado de conservación. En la fachada destacan sus balcones de piedra y forja, así como su majestuoso escudo. No es ésta la única casa blasonada que nos encontraremos en nuestro viaje a través de Babia. En la vecina localidad de Riolago podremos visitar el palacio de la familia Quiñones, cuyo suntuoso pórtico de entrada está presidido por un impresionante blasón.

Muy cerca encontramos otro vestigio del pasado. Apartado de las principales vías de comunicación, Torre de Babia ha sabido mantener la esencia de los pueblos babianos. También custodia los restos de una antigua torre medieval, una construcción de estructura muy sencilla de la que se conservan pocos registros documentales, pero que debió de servir para controlar el tránsito entre las dos vertientes de la Cordillera Cantábrica. Otra bella estampa es la que forma su iglesia, situada sobre un altozano. En ella descansan los restos de varias generaciones del linaje de los Quiñones.

Cabrillanes, Lago de Babia, Piedrafita de Babia y Villablino
Hemos entrado en la otra comarca que compone Babia: Cabrillanes. El relieve de esta zona es menos escarpado, pero picos y peñas siguen siendo los protagonistas del paisaje. Son muchos los recogidos rincones que podemos encontrar en estas tierras, mientras recorremos senderos entre los prados y los pequeños puentes de piedra. Estos nos permiten atravesar un arroyo de aguas transparentes y fuertes corrientes. Pero las apariencias engañan: este no es un arroyo cualquiera, sino el río Sil, el principal afluente del Miño. El Sil nace en Babia y uno de los mejores lugares para apreciar su fuerza, capaz de abrir estrechos cañones en la roca. El Puente de las Palomas, en la localidad de Vega de Viejos.
La naturaleza nos ofrece otro punto de interés en la laguna que se encuentra cerca del Lago de Babia. Esta laguna de origen glaciar se encuentra a más de 1400 metros de altitud, rodeada de montes y prados. En el pueblo de Lago de Babia encontramos también uno de los hórreos mejor conservados de la región. La cercana localidad de Piedrafita de Babia alberga otro curioso edificio: el Santuario de la Virgen de Carrasconte. En su fachada está la llamada piedra furada, un megalito que fue objeto de culto hace milenios como símbolo de la Diosa Tierra.

Llegamos a Villablino, el final de nuestra ruta. La capital del valle de Laciana es una de las poblaciones más importantes de la provincia de León, con cerca de 15000 habitantes. A pesar de su gran tamaño, Villablino presenta el aspecto tradicional de los pueblos de la zona, especialmente en su parte más antigua. Allí subsiste un viejo lavadero que conserva el recuerdo de tiempos pasados, al igual que los hórreos que tanto nos han acompañado a lo largo de este viaje.

A diferencia de las localidades babianas, la base económica de Villablino es la minería. En Laciana se encuentra el mayor yacimiento de antracita de Europa Occidental, un recurso natural que se lleva explotando desde el siglo XIX y que se ha ganado merecidamente que se le dedique un monumento en el Parque del Minero. Aquí, en Villablino, después de haber atravesado montes y ríos y de haber paseado por las tranquilas calles de unos pueblos que han sabido conservar su sencillez y su belleza de siempre, termina nuestro viaje.

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Aquí os dejamos algunos enlaces de interés:

Web Oficial de Turismo de Castilla y León

Wikipedia: La Comarca de Babia

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